Todos quieren pillar cacho

Presidente Barack Obama

Presidente Barack Obama

Hará por lo menos uno o dos meses cuando, supuestamente, en Siria, se realizaron ataques químicos con los que mataron a su propia población civil. Poco tiempo después, empiezan las sospechas de haber sido realizadas con tales armas, occidente, empieza a prestar atención, y la ONU envía investigadores para dar un veredicto. No obstante, sin haber obtenido los resultados, uno de los presidentes más poderosos del mundo, y Premio Nobel de la Paz, declara su intención de entrar en guerra para “no dejar impune el ataque químico”, afirmando que tenían pruebas suficientes. Empieza el juego.

Aún recuerdo cuando en Buenafuente, con el tono que caracterizaba a este programa, en el monólogo inicial, el presentador, Andreu, bromeaba acerca de este tema. Comentaba que a lo mejor sería una buena idea esconderle un poco el Premio Nobel de la Paz que se le fue otorgado, porque se lo tenía un poco creído. Quizá deberíamos tomar en serio esa propuesta.

Si nos remontamos a 2004, cuando la Guerra de Irak, los motivos, eran muy parecidos; un país de oriente medio, del cual se decía que poseía armas de destrucción masiva… ¿No aprendemos de la historia? Podríamos remontarnos más atrás aún, a casi 100 o 70 años, cuando estallaba la 1ª, o la 2ª Guerra Mundial. Decían que iba a ser un ataque rápido poniendo fin en poco tiempo la guerra. Ese poco tiempo se convirtió en 4 años, en una de ellas. En Irak ocurrió lo mismo. Por este motivo hace mucha gracia cuando estas personas, metidos en sus trajes caros, detrás de un atril, escoltados, y con cientos de periodistas en frente, son capaces de decir que van a ir a una guerra, y que encima, va a ser relámpago. Hace gracia porque ellos sólo mandan desde el despacho, o desde el gabinete, sin tener mucha conciencia de las familias y de lo que ocurre en el campo de batalla.

Claramente, como en todas las guerras, esto no es más que una estrategia política de los países occidentales, que pretenden, una vez más, pescar en ríos revueltos. No olvidemos que Reino Unido vendió armas químicas a Siria, meses antes. Ahora, una vez que EEUU se ha mojado la oreja para declarar que pretenden atacar Siria, otros “colegas” europeos se

quieren subir al carro. Algunos como Francia, apoyan la guerra, y pretenden participar activamente, pese a que un 63% de la población francesa según el diario Libération esté en contra. Si nos fijamos, es muy irónico que, por un lado, un presidente demócrata, como Obama, parezca más bien republicano, como Bush que entró en la guerra de Irak, y que otro como Hollande, presidente de Francia, sea socialista, y también la apoye pese a tener una mayoría de población en contra. Deben reflexionar su decisión. También podemos pensar que lo que hace Obama es simple rutina, tradición o enfermedad. ¿Cómo va a ser que alguien que ha llegado a la presidencia estadounidense, no se digne a atacar un país?

A día de hoy, cerca de 150 congresistas (la Cámara de Representantes estadounidense está compuesto por una mayoría conservadora) han pedido a Obama que se siente a dialogar. Otros, como Rusia, piden que simplemente, Siria, devuelva las armas químicas. Visto la escasez de apoyos tanto nacionales como internacionales, Barack a decidido cambiar de discurso, y se muestra dispuesto a hablarlo en la ONU, previo acuerdo con Reino Unido, y Francia.

Se podría decir que sus intenciones se le atragantan, aunque sigue buscando la simpatía de otros países. En el caso de España, parece que el Gobierno le va a reír la gracia. Hay muchos intereses en juego, y al fin y al cabo, todos quieren pillar cacho.

Seamos famosos

Montes de Tenerife

Montes de Tenerife

Conviene que recordemos las 3 funciones vitales de los seres vivos, aquellas que aprendimos en el colegio: la relación, la reproducción, y por último, la nutrición. Pero vamos a centrarnos en la última.

Nuestra alimentación, en un tiempo más primitivo, como es conocido gracias a la investigación, era muy pobre; carecía de carne, lo que provocaba que tuviéramos que alimentarnos casi a todas horas. No obstante, con el paso de los siglos, nuestra dieta se hizo más variada; nos hicimos sedentarios, y empezamos a dominar cada vez más técnicas agrarias y ganaderas. Con el tiempo, aprendimos distintas maneras de optimizarla, estabulamos a los animales e introdujimos la rotación de cultivos. No sólo por los beneficios económicos, si los habían, también para atender la demanda que cada vez crecía por el aumento demográfico. Es necesario alimentarnos. Eso es un hecho.

Pero para poder hacerlo, hacen falta unos campos donde poder cultivar, unas personas que se dediquen a ello, y, al menos, algunas subvenciones, ya que, como todos sabemos, las lechugas y la carne, no salen del supermercado. ¿Verdad? Una vez que sabemos todo esto, ¿qué será de nosotros, de Canarias, si no hace más que fomentar el turismo, y pasar de lo que nos mantiene con vida? Wladimiro Rodríguez Brito escribió hace un tiempo un espectacular artículo estableciendo un símil entre la ciudad de Los Ángeles y el pueblo de Icod de los Vinos (http://wladimiro2013.blogspot.com.es/2013/05/los-angeles-e-icod-de-los-vinos.html). Dicho autor, fue durante varios años consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife, a parte de ser Doctor en Geografía por la Universidad de La Laguna. Sabe muy bien de lo que habla.

En estas últimas semanas, como es tristemente habitual en la época veraniega, se han declarado un par de incendios en Canarias; en la isla de Tenerife, aparentemente, parecen provocados, como algunos del año pasado. Todo esto, ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad que existe de invertir en medios mecánicos que no tenemos, no obstante, el Gobierno de Canarias, recortó el año pasado en esta materia. Dicho acto es un desprecio total y absoluto por el monte y su cuidado; una desprotección de la agricultura; y una vez más, una apuesta segura por la miseria y el hambre. Recordemos que posteriormente, en la isla de la Gomera se perdieron muchas hectáreas y algunos campesinos, sus cosechas a causa del fuego, y de la falta de medios, según apuntan algunos puesto que se tuvieron que traer vehículos desde la península.

Creemos que hay que ser responsables con las playas, con nuestras costas, pero nos olvidamos de mirar más arriba, hacia el otro lado, para darnos cuenta de que también tenemos que ser responsables con nuestro monte. No debemos olvidar la tierra que nos da de comer. Debemos reflexionar sobre nuestra responsabilidad con el medio en el que vivimos.

Si queremos ser famosos, que sea por el cuidado y aprecio de la tierra, no sólo por tener un turismo playero.

En el colegio… ¿se aprende?

Todos de pequeños hemos sido grandes científicos. Cuando apenas podíamos hablar, curioseábamos todo, lo tocábamos, nos lo metíamos en la boca… movíamos el mundo para descubrir qué era ese objeto; también queríamos saber por qué ocurrían las cosas o de qué tanto hablaban los adultos.

Entonces, llega el día en el que tus padres te dicen que has de ir al colegio, y te explican que es un lugar con más niños como tú, y dónde vas a aprender muchas cosas.

Al principio te cuesta despedirte de tus padres a la entrada del colegio (salvo excepciones), y entonces entras en él, a la escuela infantil. Esos tres añitos (varían según el país, supongo) te los pasas jugando, ríendo, aprendiendo los colores y los números… ¡así sí da gusto!

Entonces, una vez superada esa etapa, ya es hora de ponerse serios, y de empezar a aprender cosas de verdad.

Y así es cómo vamos pasando de primaria a secundaria y posteriormente al bachillerato. Y es en esos años cuando se machaca, mutila, retuerce, asesina y rompe la curiosidad científica de un niño, y con ella, sus ganas de saber más. No es de extrañar, si se le obliga cada día a asimilar una información, que a lo mejor, ni siquiera le interesa, y encima, es cada vez mayor. Es por ello por lo que muchos niños comienzan a odiar el colegio y, ergo, todo lo relacionado con el mismo, y posteriormente, empiezan a aborrecer el conocimiento. Es la receta perfecta de la clonación. Los productos resultantes no son más que diferentes copias con la misma información. Repito: información, no conocimiento.

De esta manera, el sistema educativo (en general, no sólo el de España) lo único que consigue es crear una base de datos con fecha de caducidad en la cabeza de las personas, y tristemente, muchas de esas cosas, se olvidarán. ¿Y de qué sirve olvidar algo en lo que has empleado un año, (dos, tres…) de tu vida? Un año entero, yendo a clases, escuchando profesores, estudiando… todo eso para que luego se olvide. Es un sinsentido y un gasto de tiempo, ¿o no?

Lo que realmente se aprende, y perdura en tí, es aquello por lo que has mostrado algún interés, y lo has aprendido motivado por ese sentimiento, ya sea experimentando, descubriendo, con o sin ayuda alguna… Desde luego, no escuchando palabras, repitiendo y memorizando.

El infierno educativo (Parte II)

Nota: este artículo es una continuación de la primera parte.

Más motivos para la indignación:

¿Acaso no es menos indignante el tremendo negocio que tiene montado el sistema educativo con las empresas? ¿Sabemos el precio de los libros de texto que se exigen al comienzo de cada curso? La media de todos ellos no baja de los 25€ o 20€, si me apuras. Si esa cantidad la multiplicamos por tantas asignaturas como tienen, 8 aproximadamente, vienen siendo unos 200€. Eso sin sumar los libros de literatura, y sin contar con el material: regla, bolígrafos, lápices… Alarmante, ¿no?

Esos libros, de los que se supone que debemos aprender algo, son más estética, que conocimiento. En su momento, el escritor Arturo Pérez Reverte, en un artículo para “finanazas.com” titulado Un asunto sospechoso (Enlace), manifestó los graves errores que contenían los libros de texto de varias editoriales que él había consultado. Citaba que, como es obvio, los libros como matemáticas no tienen tantos errores porque 2+2 es siempre 4, mucho más grave sería el asunto si eso lo negaran, pero que, por el contrario, los libros de lengua, historia o conocimiento del medio eran prácticamente un mundo de erratas, vacíos y faltos de cultura y seriedad.

Doy fe de ello. Los libros de historia no cuentan más que estupideces, son un caos dominados por el desorden cronológico que hace que al estudiante le cueste conectar lo que ocurrió en un lado, con lo que ocurrió en el otro. Las historias que cuentan son únicamente la de los ganadores, la general, la de los ricos, la de la nobleza, la maquillada, la que te cuenta medias verdades cual político en busca de votos siendo presionado por el poder monetario, y, en muchos casos, sin enseñar las verdaderas consecuencias de los actos sobre el resto de la población. No obstante, los contenidos del resto no se quedan cortos. Los libros de filosofía plantean problemas inexistentes con el objetivo, parece, de dar a ver que hay algo de contenido. Luego, por mucho que digan e insistan en ello, la filosofía, a priori, no es más que estudiar un montón de opiniones personales de unos señores que históricamente, dicen, han tenido alguna relevancia. Estoy totalmente de acuerdo con eso de que para que una persona tenga una opinión con respecto a un tema, es necesario que haya visto primero otras opiniones, pero no comparto la parte de que nos lo tengamos que estudiar de memoria para un examen. Quizá se podría impartir como asignatura, a modo de debate, donde se muestran las distintas opiniones sin más intención que expandir el conocimiento y ofrecer otras perspectivas.

La educación, entre los muchos problemas que tiene, para colmo, no está actualizada. Como decía en la primera parte de esta serie de artículos, el problema de la educación es, quizá, que no nos hemos planteado nuestro objetivo. Personalmente me parece inexplicable que sea tan hermética y cerrada. ¿Nadie se ha dado cuenta de que vivimos en el S. XXI y que una vez acabemos el colegio deberíamos haber sido preparados para la vida fuera del mismo? ¿Cómo puede ser que los alumnos sean tan ignorantes sobre la realidad cuando salen que cuando entraron? ¿Por qué el funcionamiento de la economía mundial, de los mercados, y de todas esas fechorías de unos señores-máquinas, también llamados “político” o “banquero”, no se explican en la escuela, o públicamente sin decir medias verdades? ¿Cómo puede ser que el actual gobierno del PP haya cambiado los contenidos para que, ni siquiera en bachiller para humanidades/letras, se imparta economía? La más simple respuesta que le puedo dar es que si hay algo que esconden, es porque hay algo de donde sacan jugo.

Una gran pregunta, con respecto a lo anterior, me ronda la cabeza desde hace un par de meses: ¿por qué no crear una asignatura, no curricular, de una o dos horas semanales, donde simplemente nos limitemos a hablar de lo que ocurre en la calle, de la actualidad, de lo que vivimos? No todo tiene que ser estar sentado delante de un libro, leyendo o haciendo ejercicios de cosas que te van a hacer memorizar. Por eso, es estrictamente necesario que sepamos lo que ocurre más allá del muro o de la reja que nos separa de la calle. Al fin y al cabo, vivimos fuera ¿o no?

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El infierno educativo (Parte I)

2013: Año de la Educación

Año de la EducaciónNo serían más de las 9 de la noche cuando, de repente, y para mi sorpresa, anuncian en Antena 3 que este año 2013 es el “Año de la desEducación”. No pude evitar que me entrara la risa tonta, y que por consecuente, me atragantara. ¿Año de la educación? ¿De esa en la que han recortado en el último año unos 62.000 docentes de la educación pública? Pues sí, esa. También es esa misma en la que han pegado un hachazo, inhumano y sin piedad alguna, a las becas universitarias, ya sean de erasmus o de becas Séneca, por no hablar del aumento estrepitoso de las tasas universitarias, y mil fechorías solo dignas de la más intolerante incompetencia.

Como es conocido por todos, la inversión sobre el PIB en materia educativa en España se ha reducido un 0’31%, que significan, nada más y nada menos, que ~3.253.527’5€/año, y bajando. Se prevén más recortes, tanto a nivel nacional, como regional, y todo para cumplir el tan mencionado “objetivo de déficit”. En Canarias, en las Escuelas Oficiales de Idiomas de todas las islas se piensa volver a recortar tanto en número de alumnos como en número de profesores (Petición change.org). ¿Esto qué implica? Estas medidas servirán de excusa más adelante para seguir recortando en las Escuelas, por otro lado, las aulas se masificarán más aún (ahora mismo en las clases suelen haber unas 40 personas), haciendo que al profesorado le sea más difícil cumplir un mínimo de calidad. Por otro lado, algunos institutos, se caen a pedazos, están apuntalados con vigas porque según alegan las instituciones (in)competentes, “no hay dinero”. Eso sí, hay dinero para otras cosas superfluas como comprar un iPad a los señores congresistas para que luego puedan publicar sus últimas puntuaciones en el Fruit Ninja via Twitter, pero no para invertirlos en la juventud. Un dato fácil de calcular: de media, los iPads valen 500€, eso equivale a 16 libros de deseducación secundaria. ¿Acaso no es un motivo para la indignación?

Este es tan solo un simple ejemplo, no obstante, este tipo de episodios e historias se repiten a lo ancho y largo de toda la geografía española.

Pero este año, no debemos olvidar las últimas “reformas” educativas promovidas por nuestro excelentísimo Ministro de desEducación, Don José Ignacio Wert, mundialmente conocido por las limitadas capacidades que parece mostrar cada vez que toma una decisión (aunque últimamente tengo serias dudas de si es realmente él, o simplemente su almohada). Es el autor de la tan polémica “Ley Wert”, alias “LOMCE”,  y muchas veces la víctima preferida de la ironía de la revista El Jueves. No es para menos. Entre los cambios más significativos están el nuevo examen que deben hacer los estudiantes al finalizar cada etapa educativa (imaginemos ahora a un chico de entre 11 y 12 años presentándose a un examen que equivale a una PAU, pero “adaptado” para su edad) o el incremento de la importancia de asignaturas como religión. ¿En qué momento se le ocurrió al Señor Wert que sería compatible una clase de religión con una de Física y Química? Que lo escriba, por favor, en sus memorias. Esperemos que al menos la violencia en el aula no aumente debido a los encontronazos entre los curas y los profesores de ciencias, no vaya a ser que tenga que tomar cartas en el asunto un iluminado como el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y tengamos problemas mayores.

Como vemos, los recortes afectan a todos. Excepto a ellos. Desde los más pequeños hasta los más grandes. ¿Qué será de un país que no invierte en su propio futuro?

Otro tanto para el gobierno español: el caso “Diego Martínez”

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Vergonzoso. No hay palabra que lo exprese mejor cuando hablamos del caso “Diego Martínez“, reconocido internacionalmente como  el mejor joven físico de toda Europa.

Procedente de Galicia, este muchacho ha tenido que emigrar por causas más que obvias para poder tener un empleo. Ahora vive en Suiza y trabaja en el prestigioso C.E.R.N. , pero al parecer otras muchas entidades (no sólo dentro del ámbito nacional suizo) se lo están rifando porque posee un talento excepcional.

Aún teniendo un buen trabajo en el extranjero, Diego ha querido volver a España para mejorar su país y estar más cerca de su familia. Así que pidió una beca llamada “Ramón y Cajal”, cuyo principal objetivo es hacer volver a todos los jóvenes científicos que trabajan fuera del país, algo así como un proceso inverso a la fuga de cerebros. Pero cuál fue su sorpresa al descubrir que nuestro fabuloso gobierno español le negó rotundamente la beca, alegando que no tenía las características requeridas para que se le proporcione la misma.

¿Qué? Todavía sigo atónito ante la poca inteligencia que ha demostrado tener nuestro gobierno. Parece ser que ellos desconocen el potencial de alguien bueno cuando lo ven, por eso será que nuestros políticos no dejan de ser menos convincentes que un niño de ocho años.

Me parece, cuanto menos, hipócrita, publicitar entre los jóvenes el gran abanico de posibilidades que tienen en nuestro gran país (el secreto radica, evidentemente, en el estudio intenso y en el talento) cuando a la hora de aplicar sus palabras simplemente se estampan contra el muro del subdesarrollo.

Cada vez me convenzo más de que el gobierno tan solo hace acto de presencia para llenarnos la cabeza de falsos fines que son supuestamente obtenibles con las leyes que aplican. Pero tarde o temprano descubrimos que todo forma parte de un teatro utópico en el cual, siquiera el pueblo es protagonista.

Lo inverosímil de los centros educativos

Increíble. Es la única palabra capaz de describir el acontecimiento que nos han hecho llegar. Pongámonos en situación: un día cualquiera, te levantas, como siempre, te preparas para ir al colegio, no obstante, antes, debes ir a la cita que tenías con el médico. Vas en compañía de tu madre. Acaba tu cita y le pides, por favor, un justificante médico para poder entrar en el colegio al que vas fuera de tu horario (una entrada claramente justificada, ¿o no?) El médico, como era de esperar, contesta que no puede hacer ningún justificante médico puesto que existe una ley que impide entregar justificantes médicos a menores de edad. Replicas alegando que en el centro lo piden estríctamente para poder entrar, finalmente, el médico cumple con la ley y vuelve a negarte el justificante, además, correctamente, añade que tu colegio no es mejor que el resto, por lo que tienen que dejarte entrar. Te vas. Te diriges a tu centro sin saber los acontecimientos que aguardan a tu llegada.

Entras en la secretaría y solicitas que te dejen entrar. Eres estudiante del colegio, y vienes del médico, del mismo que no te ha hecho ningún justificante médico, obedeciendo la ley. Desde secretaría se niegan a permitirte el acceso al centro bajo la excusa de que no traes el tan nombrado justificante. -Pero, tengo derecho a la educación, y a acceder a mis clases, las que he pagado. Si no me dejan entrar, están violando un derecho, y ruego que me devuelvan, entonces, el dinero de las clases a las que no me quieren dejar acceder- contestas. Tu madre sigue al lado, estupefacta por la situación tan inverosímil. -Como sabes, no podemos dejarte entrar fuera del horario sin justificante- dicen. -Pero, en sanidad ya no hacen justificantes para menores- replicas. -Podemos hacer una cosa: espera aquí, que vaya tu madre al médico y les pida un justificante médico para su trabajo, y luego, viene y nos lo entrega- contestan sin remordimientos, y para tu sorpresa. La madre actúa, declara que no tiene trabajo. La secretaría les contesta a ambas -no pasa nada, miéntales-. Tras mucho hablar, con más pena que gloria, te terminan dejando entrar. Esta vez has ganado tú.

Un momento, no quiero pensar que soy el único que se ha dado cuenta. ¿Cómo que “miéntales”? ¿Disculpe? ¿Dónde está su moral y ética? ¿Cómo puede ser que en un centro educativo permitan tales actitudes? ¿Qué sociedad pretendemos tener si desde la propia enseñanza se muestran actitudes más que cuestionables? ¿Qué ejemplo pretenden que coja un estudiante si vive este tipo de situaciones tan inverosímiles? Estas son sólo algunas preguntas que se vienen a la cabeza. Las respuestas, por el contrario, no.

¿Tolerable? No lo creo.

Nota: Desde los centros sanitarios los médicos declaran que a los menores no se les puede hacer justificantes médicos por ley. Desde Thinktualia no hemos encontrado tal ley. Por lo tanto, consideramos que es más bien una norma interna desde el Gobierno de Canarias.